Hip-hop

Uno de los más importantes movimientos recientes en la música local junto con el punk y el metal, el hip-hop recoge en Chile desde fines de los ’80 los cuatro elementos de esa cultura, entre el verso, la producción musical, la ilustración y el baile. En otras palabras, el rap, el DJ, el graffiti y el breakdance. Varias oleadas se han sucedido en esta historia, desde sus orígenes a fines de los ’80, la nueva escuela de mediados de los ’90 y ramificaciones posteriores entre la combatividad, la elaboración musical o la sensibilidad poética de contemporáneos que limitan con un bullente escenario underground germinado en el nuevo siglo.

Andrés Celis

Como uno de los hallazgos del jazz contemporáneo durante los inicios de la década de 2000, el baterista post-bop Andrés Celis se sumó a una línea de estilo de jóvenes solistas donde tanto Félix Lecaros como Daniel Rodríguez además le precedieron en esos inicios precoces. Alumno del histórico Ricardo Ruiz, Celis desarrolló una identidad dinámica en la batería y sorprendente en variantes musicales percutivas, dado que además siguió el modelo de la escuela de Max Roach.

Hordatoj

Corría 1999 cuando Eduardo Herrera comenzó a ganar un prematuro reconocimiento en el underground rapero mientras fogueaba sus rimas en diversos encuentros de hip-hop en Santiago bajo el alter ego de J Dro. Tras varios años de difusión subterránea gracias a demos caseros y la acumulación de un creciente número de seguidores, a partir de 2005 tomó ese pseudónimo, lo dio vuelta y entonces nació Hordatoj, el alias con que este maestro de ceremonias de San Joaquín canalizó sus influencias provenientes del funk, el jazz y el R&B y dejó prensadas en su primer disco solista, Entre lo habitual y lo desconocido (2007), uno de los mejores registros del hip-hop en la segunda mitad de esa década.

Da Jungla

En la herencia de los ritmos de origen afro como el reggae chileno (Gondwana), el hip-hop latino ( La Pozze Latina) y el pop-soul chileno (Matahari), el grupo Da Jungla fue uno de los que dieron pasos en estas tres direcciones. Formados como trío en 2004 con la figura de Vanessa Valdez en el micrófono central, abordó mezclas musicales en la canción pop contemporánea, con temáticas de celebración del cuerpo y también de conciencia social.

Calambre

Calambre es en principio un eslabón escondido en la crónica del hip-hop de los años ‘90 en Chile, tan importante como el de Tiro de Gracia a escala independiente. Una vez desencadenado el éxito masivo del rap chileno, en 1998 este trío marcó el primer hito de popularidad del movimiento a nivel subterráneo, se vinculó con los inicios del pionero sello dedicado al hip-hop en Chile y se ha mantenido vigente en el nuevo siglo como uno de los grupos con mayor oficio en el circuito.

Mal de Chagas

Mal de Chagas hace una mezcla de estilos perteneciente de lleno a los años '90, en el cruce entre el rap y el metal aderezada con un toque de funk e incluso con percusión latina. La música de este grupo santiaguino se encuentra justo en la mitad entre el mundo del funk y el del rock pesado, sin sentirse del todo cómoda en ninguno.

Iwannawin

Tres colectivos en constante expansión marcan la prolífica y precoz trayectoria del cineasta, músico y dibujante Sebastián Silva, convertido en nombre mayor de la industria del entretenimiento continental luego de su película La nana (2009): el sexteto hip-hop CHC, el combo caribeño Yaia y el manual infantil de buenas costumbres Los Mono. Pero ha sido bajo el nombre de fantasía Iwannawin que Silva emprendió su primera aventura formal como solista, la que dio como resultado un estimulante disco que fusionó géneros como el funk, la psicodelia y el gospel.

Panteras Negras

Surgido entre los blocks y pasajes de la población Huamachuco de Renca, el grupo Panteras Negras constituye uno de los pilares del hip-hop chileno y uno de los primeros nombres capaces de convertir la versión local del género en una expresión de amplio alcance. Pese a la difusión de su trabajo, el grupo nunca dejó de sentir como una responsabilidad representar el mundo desfavorecido en el que se formaron, colaborando así también al desarrollo de la música joven consciente y de alcances políticos, y el registro de la cultura callejera.

Lalo Meneses

El Mercurio lo describió alguna vez como «el músico más malo de este país», pero es más acertado decir que Eduardo Lalo Meneses ha sido voz precursora y siempre atenta del hip-hop chileno. Haber fundado y liderado por más de quince años al grupo Panteras Negras le dio a este rimador nacido y críado en Renca un pase natural a la vocería del rap más bravo hecho en los márgenes de Santiago. Meneses se define como un rapero «de por vida» y anima desde el año 2003 una trayectoria solista, la cual alterna con encargos de producción.

DJ Caso

DJ Caso —el nombre musical de Sebastián Rojas— comenzó en el oficio del scratch y de las tornamesas siendo un escolar del Colegio Alemán. Desde ese lugar se acercó a los músicos de Makiza a comienzos de los años 2000 y tras el fin de ese proyecto fue parte de Némesis, el grupo que surgió con dos de sus ex integrantes. A partir de ese vículo comenzó a colaborar en muchos proyectos lejanos al hip-hop. Fue parte de Javiera & Los Imposibles, colaborador del Ángel Parra Trío y es fundador de Tunacola. Su nombre aparece en al menos 40 discos y banda sonoras, como músico o productor. Tiene dos discos solistas y un trabajo regular en los múltiples espacios donde desarrolla su música.

Trovadores Tales

Fue la unión de tres agrupaciones distintas, Bneno Squadz, Area 51 y Expo, la que en 1999 dio forma a Trovadores Tales, un colectivo de raperos provenientes de la población Villa La Escuela y Colón Oriente y uno de los primeros en abandonar los esquemas rudimentarios del género para experimentar con el dub y el soul. A diferencia de referentes como Tiro de Gracia o Makiza, su vocación por la autogestión les ha graneado un estatus de culto, lo que no ha sido impedimento para llevar a cabo giras por escenarios de Sudamérica.