Hip-hop

Uno de los más importantes movimientos recientes en la música local junto con el punk y el metal, el hip-hop recoge en Chile desde fines de los ’80 los cuatro elementos de esa cultura, entre el verso, la producción musical, la ilustración y el baile. En otras palabras, el rap, el DJ, el graffiti y el breakdance. Varias oleadas se han sucedido en esta historia, desde sus orígenes a fines de los ’80, la nueva escuela de mediados de los ’90 y ramificaciones posteriores entre la combatividad, la elaboración musical o la sensibilidad poética de contemporáneos que limitan con un bullente escenario underground germinado en el nuevo siglo.

Andrés Celis

Como uno de los hallazgos del jazz contemporáneo durante los inicios de la década de 2000, el baterista post-bop Andrés Celis se sumó a una línea de estilo de jóvenes solistas donde tanto Félix Lecaros como Daniel Rodríguez además le precedieron en esos inicios precoces. Alumno del histórico Ricardo Ruiz, Celis desarrolló una identidad dinámica en la batería y sorprendente en variantes musicales percutivas, dado que además siguió el modelo de la escuela de Max Roach.

Da Jungla

En la herencia de los ritmos de origen afro como el reggae chileno (Gondwana), el hip-hop latino ( La Pozze Latina) y el pop-soul chileno (Matahari), el grupo Da Jungla fue uno de los que dieron pasos en estas tres direcciones. Formados como trío en 2004 con la figura de Vanessa Valdez en el micrófono central, abordó mezclas musicales en la canción pop contemporánea, con temáticas de celebración del cuerpo y también de conciencia social.

Bitman & Roban

Luego de que decantara el ímpetu electrónico que, para bien y para mal, agitó las urbes de Chile durante la década de los noventa, fueron apareciendo trabajadores del tecno de referentes más amplios (hip-hop, pop, soul). Bitman & Roban es un proyecto representativo de esa nueva etapa del trabajo electrónico en el país, en la que ya no bastaba con ser DJ u ostentar una gran discoteca. La dupla de Toto Bravo y Christian Powditch se ha afianzado más bien por su versatilidad, al ser capaz de componer música para situaciones diversas, no limitadas a la pista de baile. En su caso, el verbo «componer» es preciso: el grupo arma sus tracks según la lógica del cortar/pegar, mezclando códigos propios de la electrónica (uso de secuencias y programaciones) con ideas asociables al hip-hop, principalmente los samplers y scratches.

Compiuters

“Punky rap synthesizers” es el concepto estilístico con que se identifica el cuarteto Compiuters: mezcla de electro, pop y rap tributario de la música sintética de la década de 1980, que recuerda a exponentes locales como Nadie o Aparato Raro y también a extranjeros más nobles como Devo.

MDM

En la segunda mitad de los’90, la céntrica población de San Eugenio cobijó a una escena subterránea de hip-hop que alentada por el éxito mediático de grupos como La Pozze Latina y Makiza en dos épocas, apuntó a emigrar desde los circuitos marginales para transformarse en referentes masivos. Nombres como Léxico y JF2 quedaron tempranamente en el camino, pero el trío MDM fue el único que supo abrazar el éxito comercial e imprimirle a su propuesta un sello distintivo. Fueron ellos los que acuñaron el concepto de “gremlyn style” para definir su música: rimas que sin dejar de abordar los temas de contingencia y la crítica social tienen al humor como uno de sus principales ingredientes.

Los Mono

La historia de Los Mono sintetiza los sinsabores y también las insospechadas vías de éxito para la música independiente chilena. El grupo fue un proyecto de ocupación esporádica para músicos destacados en ofertas como las de CHC, Yaia, Funky-C y Original Hamster; y durante el 2007 acaparó atención masiva gracias a la difusión internacional de su ingenioso video para el tema “Promesas”.

Gen

Miembro fundador de una de las canteras más innovadoras y desprejuiciadas de hip-hop de la década de los 2000, Gen (alterego de Freddy Olguín) fue el primero de los integrantes de FDA en encausar sus inquietudes sonoras a través de una carrera solista. Mientras Nicolás Carrasco (Foex) inició una prolífica trayectoria como productor y Enzo Miranda (Koala Contreras) fusionó rock y swing por medio del combo Cómo Asesinar a Felipes, Olguín ha editado discos personales de notable factura que confirmaron su impronta atípica dentro de la escena: rimas introspectivas y ajenas a la crítica evidente y una paleta sonora capaz de trascender el purismo del rap para incorporar elementos del rock y la electrónica.

Carito Plaza

Destacada en su trabajo junto a bandas como Ovolo y FunkReal, Carito Plaza ha sido una de las voces más persistentes en el cultivo local del soul, funk y R&B. Luego de dos álbumes junto a esta última banda, la cantante y autora ha avanzado en un trayecto solista, y en la colaboración junto a músicos como C-Funk, Boomer, Solo di Medina y Latin Bitman.

2X

Desde que el rap metal comenzó a dominar la escena, el impacto de bandas como Rage Against The Machine, Korn y Limp Bizkit fue muy fuerte en Chile, sobre todo en las nuevas generaciones de músicos, y no solamente en aquellos militantes de la cultura metalera. Uno de los grupos que adaptó de mejor manera este estilo fue el cuarteto 2X. Sus letras, cargadas de rabia juvenil y denuncia, representaron el sentir de un público que recibió su propuesta como toda una novedad.

Tiro de Gracia

Tiro de Gracia fue el primer grupo que emigró desde la escena marginal del hip-hop chileno para trasformarse en un referente masivo, interesando incluso a un público acostumbrado al pop. El éxito de temas como "El juego verdadero", "Melaza" y "Viaje sin rumbo" le mostró a la industria un nuevo segmento comercial que explotar, dando pie a la contratación a gran escala de bandas como Makiza, Rezonancia y Frecuencia Rebelde; ninguna de las cuales llegó a equiparar su fenómeno. Su álbum Ser hümano!! (1997) es una de las indiscutidas cumbres en la historia local del género.